Cuando uno decide embarcarse en una superprodución, lo menos que debe hacer es emplear bien el dinero invertido. Amenábar así lo ha hecho.
ÁGORA es un tratado sobre el libre pensamiento y, por lo tanto, una puñalada cruel contra todo tipo de dogmatismos. En un momento del film, Hypatia (Rachel Weisz) dice: Tu no cuestionas lo que crees, yo si... Es decir, nos propone a una mujer en avance constante, una mujer que sabe que no debe aferrarse a verdades absolutas, porque siempre aparecerá algo nuevo que justifique otras verdades de forma científica, y que pueden y deben ser complementarias entre ellas. Los conocimientos de Hypatia ya habían certificado que la tierra giraba alrededor del sol en forma de círculo, descubrir que ese círculo es una elipse abría nuevos caminos a la investigación universal y, como no, a su propia investigación y sabiduría. Lógicamente, tenía que ser eliminada por los dogmáticos de la época, en nombre de una fe que solo admitía a su propio dios, y que llevó a la humanidad a más de mil años de represión y oscuridad, de la que aún quedan reminiscencias.
Amenábar apuesta fuerte y realiza una película directa, sin ambigüedades, dirigida al gran público, al que muestra un momento histórico que, según todos los datos existentes, no tuvo que ser muy diferente al planteado en el film.
Cinematográficamente perfecta, la obra se desarrolla con el tiempo exacto, y dice lo que quiere decir con momentos cinematográficos de altísimo nivel, entre los que se puede destacar el plano zenital donde se ve a los cristianos, como una marabunta de hormigas, tras la quema de la biblioteca de Alejandría.
Con AGORA, Amenábar recupera un cine casi olvidado que podría (y digo podría) compararse con las grandes producciones del cine épico, pero con claras diferencias: invitando al gran público a la reflexión social y política, y donde no falta el hilo conductor de las pasiones humanas que son las que hacen derivar los acontecimientos.
Lógicamente, y según las informaciones que poseo, ÁGORA no encuentra distribuidoras en el pais centro del imperio. Nada que decir al respecto. Hace muchos años que otros asesinaron a Hypatia.
Como crítico feroz, incluso de mi propio cine, quiero apuntar que tal vez sobren efectos de sonido ambiente en ÁGORA, aunque supongo que Alejandro, para hacerse entender a la perfección, ha querido jugar con el lenguaje moderno de las masas: el ruido.
"Cuando se ignora lo que se puede llegar a saber, cualquier incauto puede creerse un dios por haber leído algunos libros, o por haberse imbuído de una ideologia concreta" esta frase pertenece a una de mis películas, la escribo como epílogo de estas líneas y como prólogo a mi felicitación:
Enhorabuena, Alejandro.
ÁGORA es un tratado sobre el libre pensamiento y, por lo tanto, una puñalada cruel contra todo tipo de dogmatismos. En un momento del film, Hypatia (Rachel Weisz) dice: Tu no cuestionas lo que crees, yo si... Es decir, nos propone a una mujer en avance constante, una mujer que sabe que no debe aferrarse a verdades absolutas, porque siempre aparecerá algo nuevo que justifique otras verdades de forma científica, y que pueden y deben ser complementarias entre ellas. Los conocimientos de Hypatia ya habían certificado que la tierra giraba alrededor del sol en forma de círculo, descubrir que ese círculo es una elipse abría nuevos caminos a la investigación universal y, como no, a su propia investigación y sabiduría. Lógicamente, tenía que ser eliminada por los dogmáticos de la época, en nombre de una fe que solo admitía a su propio dios, y que llevó a la humanidad a más de mil años de represión y oscuridad, de la que aún quedan reminiscencias.
Amenábar apuesta fuerte y realiza una película directa, sin ambigüedades, dirigida al gran público, al que muestra un momento histórico que, según todos los datos existentes, no tuvo que ser muy diferente al planteado en el film.
Cinematográficamente perfecta, la obra se desarrolla con el tiempo exacto, y dice lo que quiere decir con momentos cinematográficos de altísimo nivel, entre los que se puede destacar el plano zenital donde se ve a los cristianos, como una marabunta de hormigas, tras la quema de la biblioteca de Alejandría.
Con AGORA, Amenábar recupera un cine casi olvidado que podría (y digo podría) compararse con las grandes producciones del cine épico, pero con claras diferencias: invitando al gran público a la reflexión social y política, y donde no falta el hilo conductor de las pasiones humanas que son las que hacen derivar los acontecimientos.
Lógicamente, y según las informaciones que poseo, ÁGORA no encuentra distribuidoras en el pais centro del imperio. Nada que decir al respecto. Hace muchos años que otros asesinaron a Hypatia.
Como crítico feroz, incluso de mi propio cine, quiero apuntar que tal vez sobren efectos de sonido ambiente en ÁGORA, aunque supongo que Alejandro, para hacerse entender a la perfección, ha querido jugar con el lenguaje moderno de las masas: el ruido.
"Cuando se ignora lo que se puede llegar a saber, cualquier incauto puede creerse un dios por haber leído algunos libros, o por haberse imbuído de una ideologia concreta" esta frase pertenece a una de mis películas, la escribo como epílogo de estas líneas y como prólogo a mi felicitación:
Enhorabuena, Alejandro.

















